
Como un juego
prestidigitado.
Una carta que muestra
sus
dobleces.
Todo se arma
y desarma.
Se encuentra
y desencuentra.
Sin embargo,
en el fondo,
hay una línea
que subyace
y permanece.
Una unión
irrompible.
Ese juego
en otra
dimensión
que se mantiene
inalterable.
Vos y yo.
Dos brujos
que en los sueños
se enfrentan
cara a cara,
ya sin verse.
A penas
recordando,
en la materia,
la forma
de sus propios
rostros.